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PAZ Y BIEN
ASAMBLEA
PARROQUIAL
21-III-2009
“La misión tiene sus raíces, especialmente, en una
buena formación”
Benedicto XVI
I-
El
Concilio Vaticano II, Fuente Inspiradora de
Cada año nos reunimos al comenzar nuestra
actividad, un momento, que deseo sea de reflexión y de proyección apostólica de
la vida parroquial, para seguir asumiendo aquellos desafíos que están a nuestro
alcance y poner en manos del Dios los que superan la naturaleza y los límites
de una comunidad parroquial.
Vamos a compartir el tema de
Cuando por una parte se observa el
fervor de tantas iniciativas, en las que nadie se detiene, nadie disminuye el
paso, nadie se escatima, y por la otra hay que reconocer que los efectos no son
los que tanto empleo de energía y tanta abnegación haría prever, surge la duda
sobre si no se combate acaso demasiado por si solo, demasiado desligados y
desunidos”.
Fieles al Magisterio de
Nuestro tiempo está marcado, informado
–aunque muchos a veces no tengamos conciencia– por este auténtico Pentecostés,
del que afirmaba Pablo VI: “… es la obra principal, por la que queremos dar
todas las energías que el Señor nos ha dado” (Disc. Apert. C.V.II
29-IX-1963).
A pesar de los 40 años transcurridos
de su clausura, nuestro tiempo sigue siendo tiempo de posconcilio, en él se nos
exige una visión clara y amplia, solidez de nervios y adhesión simultánea de
fidelidad a la doctrina y de adhesión a la realidad.
La doctrina del Concilio Vaticano II
sobre
Muchas veces hemos reflexionado sobre
el programa del Concilio que con tanta clarividencia Pablo VI expresó en
1- La autoconciencia de
2- La reforma de
Hay un
clamor, casi un grito: Reforma “in capite et in membris” –que traspasó los
siglos– del organismo eclesial. Pablo VI, como Cardenal, dijo que el Concilio “ha
difundido la expectativa de un rostro nuevo de
Debemos entender que la reforma no se
hace de cualquier manera, con cualquier criterio. “Hay quienes quieren –decía
Pablo VI– una nueva filosofía, y quienes dicen: tiempos nuevos y quienes se
atreven por último a decir (…) lo haremos nosotros, nosotros somos los arquitectos
de
Algunos proclamaban sin pudor “¡faremo
da noi!” – “lo haremos a nuestro modo” (Pablo VI, Cerdeña
24-IV-1970).
Hermanos, así no se edifica ni se
reforma
3- La unidad de
Este fue un tema que estuvo en el
corazón de Juan XXIII y del Concilio desde el momento del anuncio de la
convocatoria hace 50 años en San Pablo Extramuros; y que Juan Pablo II destacara
como uno de los retos del momento pues, se van sumando “las divisiones
eclesiales con evidente escándalo en la comunidad cristiana” (Disc.
id.). Y Pablo VI ya señalaba,
como uno de los grandes males de la evangelización, a la falta de unidad por
ruptura producida dentro de
En definitiva, en la unidad se juzga
la eficacia de la tan deseada nueva evangelización; de ello depende que el
mundo crea: “que sean uno… para que el mundo crea” (Jn.
17-21). Y San Pablo nos
recuerda: “Ustedes son una sola cosa en Cristo” (Gal. 3,28).
4- El diálogo
Las famosas y no siempre recordadas, y
puestas en práctica “líneas pastorales para la nueva evangelización:”, nos
recuerdan que “para desarrollar en la nueva etapa evangelizadora la dimensión
misionera de
II-
Hay un principio filosófico: “el hacer sigue al ser” que nosotros podemos aplicar a
Los Padres conciliares, al desarrollar
el medular tema de
En L.G. 2-4, “el Concilio ha
relacionado su concepción de
Pero la imagen bíblica más profunda y
más sintética para expresar las relaciones íntimas de
En la antigüedad, de manera ortodoxa
pero inusitada, Tertuliano afirmaba: “donde los tres, a saber: el Padre y el
Hijo y el Espíritu Santo, allí está
Desde esta verdad, desde este misterio,
debemos plantear la pastoral orgánica; por eso, Pio XII afirmaba que “el
individualismo apostólico más que una falta de docilidad o error técnico es un
error doctrinal (Congreso de los obreros en Versailles 1957).
El Magisterio reciente es, en torno a
este tema, abundante y de una gran riqueza, indudablemente son frutos del
Concilio. En primer lugar tenemos
Por último la carta apostólica “Novo
Milenio Ineunte”, en la que Juan Pablo II desarrolla el corazón de la pastoral
orgánica: la espiritualidad de comunión, afirmando que sin ella, “de
poco servirán los medios externos de la comunión. Se convertirán en medios sin
alma, máscaras de comunión más que sus modos de expansión y crecimiento” (NMI
43,2).
Juan Pablo II nos señalaba también que
“el gran desafío que tenemos ante nosotros en este milenio que comienza es la
espiritualidad y la práctica de la pastoral de comunión (NMI
43,1)
1- La espiritualidad de comunión
Esta espiritualidad fundamentalmente
trata de “hacer de
Según el pensamiento del Papa, esta
“casa” y esta “escuela” necesitan de un conocimiento acabado de las enseñanzas
del Concilio Vaticano II y, en especial, de
Este camino indudablemente es estrecho,
supone conversión, un cambio de mentalidad para superar todo personalismo,
atomización, evitando las descalificaciones, los prejuicios y tensiones entre
comunidades y movimiento, entre sacerdotes y laicos; todo esto debilita, la
pastoral solidaria y el sentido social de nuestra pastoral; haciendo trabajoso
el desarrollar una pastoral orgánica y de conjunto.
Para construir y proyectar una
pastoral de comunión, debemos tener una mirada del corazón que nos purifique y
nos inspire:
a- La “mirada del corazón” a la Santísima Trinidad
La clave de la espiritualidad de la
comunión –no podría ser de otra manera– es la “mirada del corazón” al misterio
de
b- La “mirada del corazón” hacia nuestro
prójimo
Juan Pablo II es sumamente explícito
al tocar este punto, afirmando que la “espiritualidad de la comunión” significa
capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo Místico
y, por tanto, como “uno que me pertenece”, para saber compartir sus alegrías y
sus sufrimientos, para ofrecerles una verdadera y profunda amistad.
Espiritualidad de comunión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de
positivo en el otro para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para
mi”, además de ser un don para el hermano que
lo ha recibido directamente. En fin –agrega el Papa–, espiritualidad de la comunión es saber “dar
espacio” al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cfr.
Gal. 6,2) y rechazando
las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran
competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidia (los
clásicos “trepadores”) (N.MI. IV, 43).
Esta conducta reprobatoria y
diabólica, es muy grave por el daño que causa al espíritu de comunión (ver
c- La “mirada del corazón” hacia
La mirada del corazón a
¡Nunca lo dudemos, –cada uno de
nosotros y todos juntos– somos Iglesia del Señor!
2- Una Pastoral de Comunión
Continuando con el pensamiento de Juan
Pablo II, “si verdaderamente hemos contemplado el rostro de Cristo, nuestro
programa pastoral se inspirará en el mandamiento del Señor” (NMI
42,1); esto
“técnicamente” se define como “caridad pastoral”, y habrá que “poner un
decidido empeño programático, ya que en la comunión se encarna y manifiesta la
esencia misma del Magisterio de
En un mundo, una sociedad y una
cultura que produce fracturas como “úlceras”, fractura de la fraternidad entre
los hombres, fractura en las familias, en definitiva, ante un mundo roto,
quebrado aunque paradojalmente globalizado y con deseos de vanidad, es
necesario que los cristianos proclamemos con gozo, fe y esperanza firme, que Dios es comunión y llamó a todos
los hombres a que participen de la comunión trinitaria.
Todos conocemos la bella expresión del
Señor: “la cosecha es abundante y los trabajadores son pocos, rueguen al Señor
de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Mt.
9,38); de esta manera
Jesús nos convoca a cosechar juntos; de los contrario, el que no recoge con Él,
desparrama (cfr. Lc. 11,23).
Debemos entender que en
Por último, es necesario que
proclamemos que
Debemos vivir y actuar desde la
certeza que Dios es comunión y nosotros también. De ahí la urgencia de
convertirnos a la comunión, y con valor proclamar que la comunión es el
proyecto magnífico de Dios.
3- Caminar con esperanza
La realidad del Mundo, de nuestra
Patria, y también algunas veces de
Cuando se cerró
Por último recordemos que “la fuerza
de este anuncio de vida –que es la evangelización– será fecunda si lo hacemos
con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, teniendo siempre a
Encomendemos este año de trabajo
parroquial al servicio del Evangelio a
“Fe, Fidelidad y Confianza; esto
necesita hoy
(Pablo VI)
P. Roberto Juan González Raeta
G. in D.
Contenido
I-
El
Concilio Vaticano II, Fuente Inspiradora de
1-
La
autoconciencia de
2-
La
reforma de
3-
La
unidad de
4-
El
diálogo
II-
1-
La
espiritualidad de la comunión
a-
La
“mirada del corazón” a la Santísima
Trinidad
b-
La
“mirada del corazón” hacia nuestro prójimo
c-
La
“mirada del corazón” hacia la Iglesia
2-
Una
Pastoral de Comunión
3-
Caminar
con esperanza
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2009